Candeleros y nervios

Seguridad a bordo · Análisis de incidente · Formación CDC

Candeleros y nervios: la última barrera

Qué son, qué exigen los estándares técnicos, cómo se inspeccionan y qué nos enseñó una caída al agua desde el castillo del Albatros.

👤 Por Reinaldo Romero 📅 26 octubre 2026 🕒 28 min · 🎧 ~26 min · estudio CDC 50 min
El velero Albatros I, matrícula VAL-5291, en la marina del Club Naval de Deportes Náuticos, con su púlpito de proa, candeleros y nervios a la vista
El Albatros I en la marina del YCCH, con su púlpito de proa, candeleros y nervios.

1. Introducción

A bordo de un velero, pocos elementos son tan habituales y, al mismo tiempo, reciben tan poca atención como los candeleros y sus nervios. Los utilizamos como apoyo al desplazarnos por cubierta, afirmamos defensas en ellos y, al embarcar o desembarcar, atravesamos el portalón o pasamos por encima de los nervios cuando no existe una abertura habilitada.

Precisamente por su presencia cotidiana, podemos olvidar su verdadera importancia: constituyen una barrera de protección destinada a reducir el riesgo de que un tripulante caiga al mar. Sin embargo, su eficacia depende de la resistencia y del buen estado de todos sus componentes: candeleros, pasamanos, guardamancebos, terminales y puntos de fijación. Una falla en cualquiera de ellos puede comprometer la seguridad de toda la protección perimetral.

El domingo 18 de octubre de 2026, durante una clase práctica a bordo del Albatros, perdí el equilibrio en el castillo y caí de espaldas sobre los nervios. Alcancé a tomarme del pasamanos, pero su unión con el púlpito de proa cedió y terminé en el mar. Este artículo nace de esa experiencia. Su propósito no es relatar un susto, sino convertirlo en criterio técnico: entender qué debía ocurrir, qué sabemos y qué no sabemos aún sobre la falla, qué rutinas de inspección y mantenimiento la previenen y por qué el rescate de una persona en el agua no termina cuando se la alcanza.

La idea central Un sistema de candeleros y nervios es tan resistente como su punto más débil, y con frecuencia ese punto está en las uniones y sus dispositivos de aseguramiento: terminales, horquillas, grilletes, pasadores, chavetas y amarres, que nadie revisa porque “siempre han estado ahí”. Cumplen funciones diferentes (la chaveta, por ejemplo, retiene el pasador, no transmite la carga principal del cable), pero la falla de cualquiera de ellos puede comprometer la continuidad del sistema. Pero el sistema perimetral es solo una de las barreras: la posición del tripulante, la conducción de la maniobra y la capacidad de recuperarlo del agua importan tanto como él.
💡 Un consejo para leer este artículo Algunas palabras aparecen subrayadas con una línea punteada: guardan una explicación breve. Si lee en el teléfono, tóquelas; si lee en el computador, pase el cursor por encima. Lo mismo vale para algunas palabras de las tablas. Al final del artículo hay además un glosario completo.

🎧 Dos formas de conocer este tema

Este contenido está disponible en dos formatos complementarios: el texto que está leyendo y un podcast. Puede escuchar primero y leer después para profundizar, o leer primero y escuchar para repasar.

🎙️ Podcast · CICDEN — CNDN
Candeleros y nervios: la última barrera

Conversación sobre el sistema de protección perimetral del velero: qué son los candeleros y los nervios, qué dicen los estándares, cómo se inspeccionan y qué enseñó la caída desde el castillo del Albatros.

⏱ Duración: ~26 min

El audio estará disponible próximamente.

2. Qué son los candeleros y los nervios

El conjunto se denomina sistema de protección perimetral o, en la normativa de regatas, lifeline enclosure. En un velero costero típico se compone de:

  • Púlpitos de proa y de popa (también llamados balcones): estructuras tubulares rígidas, generalmente de acero inoxidable, fijadas a la cubierta y destinadas a proteger los extremos de la embarcación frente a caídas al agua. El púlpito de proa, también denominado balcón de proa, protege la zona de proa; el púlpito de popa, habitualmente llamado balcón de popa, cumple una función equivalente en la zona de popa. Ambos pueden recibir las terminaciones de los nervios y forman parte del sistema de protección perimetral.
  • Candeleros: postes verticales, generalmente de acero inoxidable, insertos en bases apernadas con contraplaca, que Bermejo llama tinteros.[4] Tienen dos orificios por donde pasan los nervios. Los sostienen a intervalos y transmiten a la cubierta las cargas laterales que reciben.
  • Pasamanos: el nervio superior. Cable de acero inoxidable trenzado que corre de púlpito a púlpito por la parte alta de los candeleros.
  • Guardamancebos: el nervio inferior o intermedio. Segundo cable, más bajo, que reduce el hueco por donde podría pasar un cuerpo.
  • Terminales: las piezas que unen los cables a los púlpitos: terminales prensados, horquillas, tensores, grilletes, chavetas y amarres de cabo.
  • Portalón, si existe: tramo desmontable con gancho pelícano para embarcar.

Los púlpitos reciben las terminaciones de los nervios, y los candeleros los sostienen a intervalos y transmiten a la cubierta las cargas laterales. Ambos, junto con sus bases y fijaciones, forman parte del sistema estructural de protección perimetral. Si una base falla, el sistema pierde su geometría y su capacidad de proteger, aunque los cables sigan intactos.

≥ 600 mm ≥ 230 ≤ 2,20 m entre candeleros abertura ≤ 380 mm Pasamanos (nervio superior) Guardamancebos (nervio inferior) Púlpito de proa Candelero y base (tintero) Unión del pasamanos con el púlpito: aquí se abrió la horquilla

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Figura 1. Esquema lateral de la proa de un velero de crucero (no a escala). Cotas, según las OSR 2026–2027 para esloras de 8,5 m o más: altura del pasamanos sobre la cubierta, no menos de 600 mm; altura del guardamancebos, no menos de 230 mm; abertura vertical entre nervios o entre el guardamancebos y la cubierta, no más de 380 mm; distancia entre candeleros, no más de 2,20 m. El círculo rojo marca la unión del pasamanos con el púlpito de proa.[1]
Nota de terminología En el CNDN adoptamos la convención que recoge Pep Bermejo:[4] pasamanos es el nervio superior y guardamancebos, el inferior o intermedio; nervios es el nombre colectivo de ambos, y candeleros, el de sus soportes verticales. No es la única convención: en otras tradiciones náuticas se llama guardamancebos a cualquiera de los cables de protección, incluido el superior. Que el pasamanos sirva de apoyo para la mano no significa que esté hecho para cualquier esfuerzo ni que sea un punto de enganche. Tampoco deben confundirse los nervios con la línea de vida para el arnés (jackline), que corre por la cubierta y sí está concebida como punto de enganche personal.

3. Su propósito y sus límites

La función específica del sistema es retener a una persona dentro del perímetro de cubierta e impedir que caiga al agua. Por eso la norma internacional que lo regula, la ISO 15085:2024, se titula “protección contra la caída al agua y medios de reembarque”.[2]

El reparto de trabajo entre sus partes es lo que más conviene comprender:

  • Los púlpitos anclan. Reciben las terminaciones de los nervios y, con ellas, la tensión del cable.
  • Los candeleros sostienen. Mantienen los cables a la altura correcta, limitan los huecos y transmiten a la cubierta las cargas laterales. Son parte de la estructura: una base suelta o un candelero doblado deforman todo el sistema.[3]
  • Los nervios resisten. Trabajan en tracción y llevan la carga hasta los púlpitos.
  • Los terminales transmiten. Toda la carga del cable pasa por la pieza que lo une al púlpito. Si esa pieza falla, el cable entero queda suelto, por resistente que sea.

Cumplen además funciones secundarias: apoyo para mantener el equilibrio, referencia táctil del borde de noche o con mar, soporte de lonas antirrociones y defensas, y portalón de embarque.

Que se afirmen defensas o lonas en ellos no los convierte en puntos de amarre. Deben evitarse cargas excesivas y esfuerzos que puedan deformarlos: un candelero doblado o un nervio sobrecargado pierden parte de su capacidad de proteger a la tripulación. Las amarras, las escotas y los aparejos se afirman en cornamusas, bitas y puntos fuertes, no en los candeleros ni en los nervios.

Lo que no deben hacer No son un punto de enganche del arnés: para eso están la línea de vida y los puntos fuertes. Tampoco son una baranda para ir de pie apoyado: a 600 mm, el pasamanos queda bajo el centro de gravedad de un adulto. Retiene a quien se desplaza agachado o cae contra él; a quien va erguido puede hacerlo pivotar por encima.

4. Estándares técnicos

Dos cuerpos normativos sirven de referencia. La ISO 15085:2024 fija requisitos de diseño, construcción y resistencia de los dispositivos que reducen el riesgo de caer al agua y de los medios para reembarcar, en embarcaciones de recreo de hasta 24 m. Su edición 2024 reemplazó los requisitos separados para barandas y nervios por un concepto único de “barrera contra la caída al agua” y organiza la protección según zonas de cubierta.[2] Una de ellas, la Z3, comprende las áreas a las que se accede con el barco casi detenido, como los puntos fuertes de amarre y los medios de reembarque. Esa es la condición de la maniobra durante la cual ocurrió el incidente del Albatros, aunque no hemos verificado qué zona asigna la norma a cada área de cubierta de ese velero. Las Offshore Special Regulations (OSR) de World Sailing, cuya edición 2026–2027 rige desde el 1 de enero de 2026, son las reglas de equipamiento de las regatas de altura; su sección 3.14 trata los púlpitos, candeleros y nervios.[1] En el CNDN las adoptamos como referencia de buena práctica, pero no son obligaciones legales para los veleros deportivos chilenos. Ni las OSR ni la ISO sustituyen a la reglamentación nacional: la aptitud y el equipamiento obligatorio de cada embarcación se rigen por la normativa de DIRECTEMAR para su categoría.[5]

Valores de referencia para veleros de 8,5 a 13 m de eslora

Valores de la OSR 2026–2027 para monocascos de 8,5 m o más, salvo indicación. El reglamento contiene excepciones por antigüedad, eslora y categoría.

ParámetroValor de referenciaFuente
Altura del pasamanos sobre la cubiertaNo menos de 600 mm (bajo 8,5 m, en categorías 3 y 4, se admite un solo nervio de 450–560 mm)OSR 3.14.1 [1]
Número de nerviosDos: pasamanos y guardamancebosOSR 3.14.1 [1]
Altura del guardamancebosNo menos de 230 mm sobre la cubiertaOSR 3.14.1 [1]
Abertura vertical máxima380 mm (560 mm en embarcaciones de serie anterior a 1993)OSR 3.14.1 [1]
Separación máxima entre candeleros2,20 mOSR 3.14.1 [1]
Verticalidad de candelerosRectos; máximo 10° respecto de la vertical por encima de los primeros 50 mmOSR 3.14.1 [1]
FijaciónBases de púlpitos y candeleros instaladas permanentemente; candeleros retenidos mecánicamente en sus basesOSR 3.14.1 [1]
Material y diámetroCategorías 0 a 3: cable de acero inoxidable trenzado de 4 mm para 8,5–13 m. Categoría 4: también HMPE, de 5 mm en trenzado simpleOSR 3.14.3 [1]
RecubrimientosCable sin recubrimiento ni funda ajustada; se admiten fundas temporales solo si se retiran regularmente para inspecciónOSR 3.14.3 [1]
TensiónCon 4 kg aplicados en el punto medio del vano más largo a popa del palo, deflexión máxima de 50 mm en el pasamanos y 120 mm en el guardamancebosOSR 3.14.1 [1]
Amarre de cabo en el extremoPermitido si el hueco que cierra no supera 100 mm; debe reemplazarse cada añoOSR 3.14.3 [1]
Resistencia del conjuntoCada componente del sistema debe tener una resistencia a la rotura no menor que la del nervioOSR 3.14.3 [1]
Resistencia de candeleros y nervios (ISO 15085:2024)Cláusulas 8.5.3 y 8.5.4 de la norma. Valores no verificados en la edición vigente: no se incluyen en este artículo. La edición de 2003 citaba cargas de ensayo para candeleros del orden de cientos de newtons, pero la edición 2024 cambió su enfoque y no puede asumirse que sean los mismos[2][3]

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La fila destacada es la que importa para el caso del Albatros: la norma no admite eslabones débiles. Los valores numéricos de resistencia de la ISO 15085:2024 requieren consultar el texto completo de la norma antes de citarlos como exigencias.

Lo que establece la ISO 15085:2024

La ISO tiene sus propias condiciones y no debe mezclarse con las OSR como si fueran una sola norma. Estos valores provienen de la vista previa pública y de la ficha de la norma, no de su texto íntegro: son información orientativa que debe confirmarse en la norma oficial antes de usarse como requisito. Se indican con su cláusula y sus condiciones:[12] El organismo europeo de normalización resume por su parte las alturas mínimas de 450 y 600 mm y la organización por zonas de cubierta, entre ellas la Z3, que reúne las áreas accesibles con el barco casi detenido, como los puntos de reembarque.[13]

CláusulaRequisitoCondiciones
8.2.1 y Tabla 5Altura mínima de la barrera contra la caída: 450 mm (barrera baja) y 600 mm (barrera alta)Depende del tipo de embarcación, la categoría de diseño y la zona de cubierta. Las tablas de aplicación no se pudieron leer
8.2.2Aberturas permanentes en la barrera: máximo 150 mm (se refiere a aberturas permanentes de la barrera; no debe leerse como límite general del espacio entre nervios, cuyo alcance exacto no pudimos verificar)Las aberturas no permanentes para embarcar, como un portalón, se admiten con secciones móviles fijadas de forma permanente, de accionamiento rápido y que no puedan abrirse involuntariamente
8.3.1Púlpito de proa de veleros: puede ser abierto, con una abertura entre el púlpito y cualquier parte de la embarcación de no más de 380 mmSe comprueba con un círculo de 380 mm de diámetro
7.3Asideros: deben resistir 1.500 N en cualquier dirección y puntoUn asidero no equivale a un nervio perimetral: la norma los trata como dispositivos distintos

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No se incluyen los valores de la Tabla 5 para la línea intermedia y las aberturas inferior y superior, porque la tabla no pudo leerse con certeza y sus valores dependen de condiciones específicas, como los cambios de nivel de cubierta. Tampoco se incluyen las resistencias de nervios y candeleros (8.5.3 y 8.5.4), de puntos de enganche (9.5), de anclajes de línea de vida (10.3) ni los ensayos de reembarque (13), que no figuran en la vista previa. Para esos valores, debe consultarse el texto completo.

¿Cuánto resiste un cable de 4 mm?

La carga de rotura depende de la construcción del cable. Como orden de magnitud, el catálogo de un fabricante de cable AISI 316 indica:[6]

Construcción (4 mm, AISI 316)Carga mínima de roturaEquivalente
7×19 (muy flexible)927 kg≈ 9,1 kN
7×7 (flexibilidad media)994 kg≈ 9,7 kN
1×19 (rígido)1.344 kg≈ 13,2 kN

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Valores de un fabricante concreto; otros pueden diferir. Para el diseño o la compra, rige la ficha del cable instalado.

¿Y el Dyneema? Los nervios textiles de alto módulo (HMPE, como el Dyneema) son habituales en crucero por su peso y su tacto. Como advierte Bermejo, los textiles pueden tener una resistencia similar a la de los metálicos y son más cómodos para apoyarse, pero un candelero en mal estado puede llegar a cortarlos.[4] Las OSR 2026–2027 exigen cable de acero inoxidable en monocascos de categorías 0 a 3, y admiten HMPE en la categoría 4, con diámetros mayores, protegido del roce y empalmado según el fabricante.[1]

5. La física del cable tenso

Un cable tenso entre dos apoyos se comporta de una manera poco intuitiva: una carga transversal puede generar una tensión elevada cuando la deflexión del cable es pequeña. Cuando un cuerpo empuja el nervio hacia afuera, el cable se desvía y forma un ángulo θ respecto de su línea original. Cada mitad tira del punto de carga con una tensión T, y solo su componente transversal se opone a la fuerza F:

F = 2 · T · sen θ  ⟹  T = F / (2 · sen θ)

Con ángulos pequeños, sen θ es pequeño y T se dispara. A 10° de deflexión, el cable soporta casi tres veces la fuerza aplicada; a 5°, casi seis veces. En el modelo simplificado, esa tensión se transmite a los apoyos y, a través del sistema, a los terminales y sus anclajes; en una instalación real su distribución depende de la geometría, la fricción y las deformaciones.

Es un modelo idealizado: una carga perpendicular en el centro de un cable, con apoyos rígidos y simétricos. No considera la continuidad del cable a través de varios candeleros, la elasticidad del conjunto ni los esfuerzos de flexión sobre los terminales cuando la carga no llega en la dirección de su eje.

θ F (cuerpo que cae) T T Candelero o púlpito Terminal del extremo línea del cable sin carga

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Figura 2. Vista en planta de un nervio cargado a medio vano. La fuerza F del cuerpo se equilibra con las componentes transversales de las dos tensiones T. Cuanto más tenso el cable (θ menor), mayor es T.

Simulador didáctico: cómo aumenta la tensión en un nervio sometido a una carga transversal

85 kg
2,0
2,00 m
18 cm

Para qué sirve

Muestra qué ocurre con la tensión del cable cuando un cuerpo empuja hacia afuera un nervio tenso. No predice una caída real: ayuda a entender la tendencia.

Paso a paso

  1. Parta con los valores iniciales (85 kg, factor 2,0, vano 2,00 m, deflexión 18 cm).
  2. Cambie solo un control a la vez y observe qué resultado se mueve.
  3. Pruebe reducir la deflexión (por ejemplo, de 18 a 5 cm) y vea cómo sube la tensión.

Qué significa cada parámetro

Masa del tripulante (40–130 kg)
Masa de la persona que carga sobre el nervio. A más masa, más fuerza.
Factor dinámico (1,0–3,0)
Multiplica el peso para representar que un cuerpo en movimiento, al ser detenido, ejerce más fuerza que en reposo. 1,0 es una carga estática; 2,0 es el supuesto inicial. Es un supuesto del modelo, no una medición.
Vano entre apoyos (1,0–2,6 m)
Distancia entre los dos candeleros (o púlpito y candelero) que sostienen el tramo de cable cargado.
Deflexión a medio vano (3–40 cm)
Cuánto se desvía el cable de su línea recta en el punto donde empuja el cuerpo. Un cable muy tenso se desvía poco; uno flojo, mucho.

Cómo leer los resultados

Ángulo θ
Ángulo que forma cada mitad del cable con su línea original. Se calcula con la deflexión y el vano: a menor deflexión, menor ángulo.
Fuerza del cuerpo F
Masa × gravedad × factor dinámico, en kilonewtons (kN) y en kilogramos fuerza (kgf).
Tensión en el cable T
Fuerza que soporta el cable, T = F / (2 sen θ). Con ángulos pequeños, T puede ser varias veces mayor que F.
Relación resistencia nominal / tensión
Compara la carga de rotura nominal de un cable de 4 mm 7×19 (unos 9,1 kN) con la tensión calculada. Un valor mayor que 1 solo indica que el cable, por sí solo, no se rompería en este modelo.
Barra y mensaje
La barra se llena a medida que T se acerca a la resistencia nominal. Cambia de color al acercarse (naranja) y al superarla (rojo).

Qué no debe concluir

  • Que una instalación es segura porque la relación sea favorable: el sistema resiste lo que resista su pieza más débil, y el cable no es esa pieza necesariamente.
  • Cuánta carga recibió el terminal del Albatros: ese dato no se conoce.
  • Que las cifras valgan para otro cable, terminal o geometría: el modelo supone carga puntual perpendicular a medio vano y apoyos rígidos.
Ángulo θ–
Fuerza del cuerpo F–
Tensión en el cable T–
Relación entre resistencia nominal del cable (4 mm 7×19) y tensión calculada–

Modelo idealizado: carga puntual perpendicular a medio vano y apoyos rígidos. El factor dinámico es un supuesto. Sirve para comprender cómo crece la tensión al tensar el cable; no reconstruye un accidente ni sirve para dimensionar.

Mueva los controles y observe la tendencia: a menor deflexión, mayor tensión. Esa es la lección que el simulador puede enseñar con seguridad. Lo que no puede hacer es decir cuánta carga recibió el terminal del Albatros, porque la caída real no ocurrió a medio vano ni en un sistema ideal (sección 9).

6. Inspecciones técnicas

La inspección tiene que tocar, no solo mirar. Los defectos que importan —un pasador desenroscado a medias, una chaveta quebrada, una horquilla deformada, una fisura en un prensado— se descubren con las manos y a pocos centímetros. Proponemos tres niveles. Son comprobaciones funcionales: ninguna de ellas es una prueba de resistencia.

Regla de fuera de servicio Si se descubre un terminal abierto, un pasador o una chaveta faltante, una base suelta, alambres rotos o una fijación deformada, la embarcación no zarpa hasta corregir la anomalía y verificar el conjunto.

Antes de cada salida (5 minutos)

Mensual

Anual (en tierra o en el amarre)

0 de 16 puntos revisados

7. Mantenimiento

El acero inoxidable no es inmune a la corrosión: resiste porque forma una película pasiva en contacto con el oxígeno. Donde el oxígeno no llega —bajo una funda, dentro de un prensado, entre un pasador y su ojo— y hay agua salada estancada, aparece la corrosión por rendija. Es invisible desde afuera y debilita la pieza desde adentro. De ahí se derivan las prácticas de mantenimiento:

  • Enjuagar con agua dulce cables, terminales y bases después de navegar, insistiendo en las uniones.
  • No forrar los cables. Bermejo lo advierte: los protectores plásticos o el cable enrollado con piola “tienen el inconveniente de esconder el estado del cable y fallar en el momento más inoportuno”.[4] La OSR exige cable sin recubrimiento y solo admite fundas temporales que se retiren regularmente para inspección.
  • Frenar todos los pasadores roscados de los grilletes con alambre de frenar o con un amarre. Un pasador sin frenar se afloja con la vibración y el oleaje.
  • No reutilizar chavetas. Cada vez que se abre y se cierra, el alambre se fatiga. Se reemplaza por una nueva del diámetro correcto.
  • Reemplazar los amarres de cabo cada año, como exige la OSR, y antes al primer signo de roce o decoloración por UV, con un cabo cuya resistencia total no sea inferior a la del nervio.[7]
  • Mantener los tensores limpios, lubricados y asegurados contra el giro.
  • Nunca sustituir una pieza por otra de menor resistencia ni elegirla solo por su medida. Un grillete “que había a mano” puede convertir un sistema conforme en uno con un eslabón débil.
  • Registrar por embarcación el tipo, diámetro, fabricante y antigüedad de los nervios y sus terminales, y cada inspección, anomalía y reemplazo. Una anotación con fecha permite saber qué se revisó y qué no.

8. El incidente del Albatros

DatoRegistro
FechaDomingo 18 de octubre de 2026
EmbarcaciónAlbatros, velero Pandora 34 de la flota del CNDN
ActividadClase práctica: aproximación a una boya de amarre a muy baja velocidad
Distribución de la tripulaciónUn alumno al timón, supervisado por un instructor en la bañera. El autor, instructor, en el castillo con los alumnos encargados de tomar la gaza del boyarín con el bichero
Posición del autorDe pie, en la banda de estribor, junto al púlpito de proa, de espaldas a los nervios y sin sujetarse a un punto firme
Equipo personalChaleco salvavidas puesto
DesencadenanteCaída brusca de rumbo en la aproximación final
EventoCaída de espaldas sobre los nervios; el autor se toma del pasamanos; la unión del pasamanos con el púlpito de proa cede; caída al agua
RecuperaciónIntento sin éxito por la amura de estribor; rescate por un bote de goma
ConsecuenciasSin lesiones

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Relato

Realizábamos una maniobra de aproximación a una boya para tomar el amarre. Un alumno gobernaba el velero bajo la supervisión de otro instructor, ubicado en la bañera. Yo estaba en el castillo con los alumnos encargados de recoger con el bichero la gaza del boyarín.

El Albatros avanzaba a muy baja velocidad. Me encontraba de pie, junto al púlpito de proa, por la banda de estribor y de espaldas a los nervios. Confiado en la baja velocidad de la maniobra, no había adoptado una posición con el centro de gravedad bajo ni me sujetaba a un punto firme.

En la aproximación final, el alumno hizo una caída brusca de rumbo. El movimiento me hizo perder el equilibrio y caer de espaldas sobre los nervios de estribor. Alcancé a tomarme del pasamanos, pero su unión con el púlpito de proa cedió y terminé en el mar.

Llevaba el chaleco salvavidas puesto y quedé junto al costado, consciente y sin lesiones. Los alumnos intentaron subirme por la amura de estribor. Yo colaboraba, tratando de afirmarme y trepar, pero no pude subir: levantar a un adulto desde el agua resultó mucho más difícil de lo esperado. Mientras iban a buscar un cabo para intentar otra forma de recuperación, se acercó un bote de goma que me rescató.

Al revisar la unión, el Contramaestre Héctor Orellana Pérez observó que el terminal de horquilla del pasamanos se abrió, y que esa apertura hizo reventar la chaveta. Esta secuencia es un testimonio: como las piezas no se conservaron, no puede confirmarse mediante peritaje.[11]

Lo que el sistema debía hacer

Un tripulante que pierde el equilibrio y cae contra los nervios, con el barco casi detenido, es exactamente la situación para la que existe el sistema perimetral. No es posible calcular con certeza la carga que recibió la unión: faltan datos como la velocidad del cuerpo, la dirección de la caída, la distancia en que se detuvo y la elasticidad del conjunto. Pero no hace falta conocerla para establecer lo esencial: la unión perdió su integridad ante una carga que el sistema debe soportar por diseño.

Lo que la evidencia permite afirmar La evidencia disponible indica que la unión entre el pasamanos y el púlpito de proa perdió su integridad al deformarse la horquilla del terminal. La rotura de la chaveta habría ocurrido después. Las piezas no se conservaron, por lo que la causa de la deformación no podrá determinarse con certeza. Solo puede acotarse examinando las horquillas gemelas que siguen instaladas: sus dimensiones, materiales, antecedentes de servicio y condiciones de montaje.

9. Análisis del incidente

Separamos tres niveles: los hechos observados, el análisis técnico y las hipótesis que aún deben confirmarse. Un análisis que presenta como certezas causas no comprobadas enseña conclusiones equivocadas.

Las barreras de seguridad

Ningún accidente a bordo depende de una sola falla. Entre la maniobra y la caída al agua había cuatro barreras, y varias fallaron o resultaron insuficientes:

BarreraQué ocurrió
1. Posición y sujeción del tripulanteDe pie, de espaldas a los nervios, sin sujeción y con el centro de gravedad alto
2. Control de movimientos de quien gobiernaCaída brusca de rumbo durante la aproximación final, que sorprendió al instructor situado en el castillo y provocó su pérdida de equilibrio
3. Integridad del sistema perimetralLa unión del pasamanos con el púlpito cedió
4. Capacidad de recuperación desde el aguaLa tripulación no logró subir a bordo al tripulante; lo rescató un bote de goma

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Sería incompleto concluir que el accidente se debió solo a un descuido del instructor o solo a un terminal defectuoso. Cada barrera que funciona reduce la probabilidad de que las demás tengan que actuar.

Hechos observados

Hecho

H1 · La horquilla se abrió y la chaveta reventó

El terminal de horquilla que une el pasamanos al púlpito separó sus brazos; la chaveta reventó a continuación y el pasador quedó libre. Fuente: observación del Contramaestre.

Hecho

H2 · Componentes sin certificación

Ni los terminales ni los cables de los nervios de la flota tienen certificación de carga, y no son iguales en todos los yates. Los nervios del Lancet, el Albatros, el Ciclón y el Camanchaca se fabrican en Chile con piezas de origen genérico, elegidas según el diámetro del cable, y se reemplazan aproximadamente cada tres años, cuando se observa deterioro o hebras cortadas. Fuente: Contramaestre.

Hecho

H3 · Caída de espaldas junto al púlpito

El autor cayó de espaldas sobre los nervios a la altura del púlpito, donde terminan, y se tomó del pasamanos. Fuente: relato del autor.

Hecho

H4 · La recuperación por la amura no fue posible

Con el tripulante consciente, sin lesiones, con chaleco y colaborando activamente, la tripulación no logró subirlo. Fuente: relato del autor.

Hecho

H5 · Las piezas no se conservaron

La horquilla, el pasador y la chaveta no se guardaron después del incidente. No es posible examinarlos. Fuente: relato del autor.

Análisis técnico

La chaveta no es una pieza estructural. Una chaveta impide que el pasador se desplace a lo largo de su eje; no está hecha para recibir la carga del cable. Cuando los brazos de una horquilla se separan, empujan hacia afuera la cabeza del pasador y la chaveta, y esta revienta. Según la observación del Contramaestre, ese fue el orden de los hechos: la chaveta habría sido la víctima de la falla y no su origen, salvo que el examen de las piezas indique otra cosa.

La geometría de la caída importa. El modelo de la sección 5 supone una carga a medio vano. En el Albatros, la carga se aplicó junto al púlpito, cerca del terminal, por un cuerpo que caía de espaldas, hacia afuera y hacia abajo. En esa posición, el tramo de cable entre la mano y el terminal es corto y se desvía con un ángulo marcado respecto de su línea original. Es posible, entonces, que la carga haya llegado al terminal desalineada respecto de su eje. Si la horquilla no puede girar para alinearse con la carga, sus brazos y el pasador trabajan en flexión, un esfuerzo para el que son mucho más débiles. No podemos asegurar la orientación exacta de las fuerzas en el momento del accidente: es un análisis cualitativo, no una reconstrucción de la carga.

Medida no es resistencia. En el mercado local, terminales, tensores y grilletes se eligen principalmente por el diámetro del cable; según el contramaestre, en el club se usan piezas medidas como M4 o M5 según el cable. El diámetro del cable, el de la rosca, la geometría de la horquilla y la capacidad resistente del conjunto son parámetros independientes que deben verificarse con la especificación del fabricante. La designación M4 corresponde a una rosca métrica de 4 mm; una pieza que calza con el cable no garantiza que resista lo mismo que él. Un cálculo ilustrativo con una varilla roscada idealizada lo muestra:[9][10]

Varilla roscada idealizadaRotura estimadaFrente al cable 4 mm 7×7 (9,7 kN)
M4, acero A4-50 (500 MPa)≈ 4,4 kN45 %
M4, acero A4-70 (700 MPa)≈ 6,1 kN63 %

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Sección resistente de la rosca M4 (8,78 mm²) por la resistencia mínima a la tracción de los aceros inoxidables para pernos según ISO 3506-1. El cálculo es ilustrativo: no representa la resistencia de una horquilla completa, que depende también de sus brazos, del diámetro y apoyo del pasador, de la orejeta y de la calidad del prensado.

La conclusión que se puede sostener es acotada: elegir el terminal por la medida del cable no asegura que el conjunto cumpla la exigencia normativa de que cada componente resista al menos lo mismo que el nervio.[1] Esa resistencia debe venir declarada por el fabricante para el conjunto.

Hipótesis pendientes: ¿por qué se abrió la horquilla?

La apertura permanente de los brazos de una horquilla es compatible con una deformación plástica. Esta puede producirse por sobrecarga, esfuerzos de flexión, geometría inadecuada o debilitamiento previo del material. Quedan varias causas posibles, que pueden actuar juntas. Como las piezas no se conservaron, ninguna podrá confirmarse en la horquilla que falló. Las señales indicadas para cada hipótesis deben buscarse en las horquillas gemelas: la de la otra banda, las de popa y las de los veleros con nervios de la misma fabricación.

Hipótesis A

Resistencia insuficiente de la pieza

Mecanismo: una pieza industrial genérica, de grado de acero no declarado y sin carga de rotura publicada.[8]

Señales que la respaldarían: brazos delgados frente al diámetro del cable; metal estirado y limpio, sin óxido antiguo.

Hipótesis B

Carga lateral o desalineamiento

Mecanismo: la horquilla no pudo alinearse con la carga, o la orejeta era más delgada que su abertura, de modo que el pasador hizo palanca sobre los brazos.

Señales que la respaldarían: horquilla torcida respecto de su plano; pasador doblado; holgura entre la orejeta y los brazos; ausencia de articulación.

Hipótesis C

Pasador inadecuado

Mecanismo: un pasador de diámetro menor que el orificio, o de material blando, que se dobló y abrió los brazos.

Señales que la respaldarían: pasador doblado u ovalado; orificios mayores que el pasador.

Hipótesis D

Daño previo: deformación, corrosión o desgaste

Mecanismo: la pieza ya estaba debilitada por cargas anteriores, roce o corrosión.

Señales que la respaldarían: orificios ovalados; picaduras u óxido en la zona deformada; la horquilla gemela del otro costado con el mismo desgaste.

Lo que queda por hacer Examinar de inmediato las horquillas de la otra banda y las de popa del Albatros, y las de los veleros con nervios de la misma fabricación. Fotografiarlas con buena luz y una escala, medir el espesor de los brazos, el diámetro del pasador y de los orificios, y el espesor de la orejeta, y comprobar si la horquilla puede alinearse con la carga. Sus pares probablemente comparten el mismo tipo de pieza, la misma antigüedad y la misma geometría de montaje.

10. La recuperación: el rescate termina a bordo

El incidente tiene una segunda lección, tan importante como la primera. El Albatros estaba prácticamente detenido; el tripulante estaba consciente, sin lesiones, con chaleco y junto al casco. Aun así, la tripulación no pudo subirlo a bordo.

No es una excepción. El francobordo de un velero como el Albatros, la resistencia del agua al movimiento, la movilidad reducida, la flotación del propio chaleco, que dificulta trepar, y la ausencia de puntos de apoyo en la amura hacen que subir a un adulto desde el agua sea muy difícil. En el Albatros, el tripulante colaboraba tratando de trepar y aun así no pudo subir. Si la persona está fría, cansada o herida y no puede colaborar, sin medios adecuados la recuperación puede ser imposible. Por eso la ISO 15085:2024 incluye, junto con las barreras contra la caída, requisitos para los medios de reembarque, que define como los que permiten a una persona subir a bordo desde el agua sin ayuda; su finalidad es el reembarque autónomo, no sustituir los procedimientos de recuperación asistida de quien no puede colaborar.[2] Por su parte, las OSR de World Sailing incluyen un cabo de lanzar entre sus medios de seguridad y, para determinadas categorías de navegación, una eslinga de recuperación con resistencia suficiente para izar a un tripulante.[1]

Conviene distinguir dos situaciones, que exigen capacidades y equipos distintos. En el reembarque autónomo, una persona consciente y físicamente capaz sube por sus propios medios; una escala puede bastar. En la recuperación asistida, la tripulación debe izar a alguien agotado, lesionado o inconsciente; una escala no basta.

Alcanzar a una persona no es haberla rescatado. La operación termina cuando la persona está nuevamente a bordo o en una embarcación de rescate.
La recuperación se planifica antes de zarpar. Cada tripulación debe saber qué medios tiene a bordo, cuál es el punto más seguro para el reembarque y cómo izar a una persona que no puede colaborar.
Improvisar con un cabo puede ser insuficiente o peligroso. Un cabo mal pasado puede lesionar a la persona o escaparse bajo carga. Se usan medios y procedimientos conocidos: escala, eslinga de rescate, aparejo preparado. Una driza y un winche no son siempre una solución sencilla: requieren un sistema preparado para levantar personas, puntos resistentes, control de la carga y entrenamiento previo.
Persona incapacitada. Cuando está inconsciente, lesionada o agotada, la tripulación debe contar con un método de recuperación asistida que permita mantener controlada la posición del cuerpo, evitar nuevas lesiones y reducir, cuando sea posible, el tiempo de permanencia en el agua.
Seguridad de la hélice. Durante una recuperación de hombre al agua debe evitarse que la persona quede expuesta a la hélice. Una vez situado el velero de forma segura, se mantiene la transmisión en neutro y se detiene el motor antes de permitir el contacto o el embarque por una zona próxima a la hélice. Si las condiciones exigen conservar el motor en marcha para mantener el control del velero, la maniobra se organiza de modo que la persona permanezca alejada de la hélice.

11. Lecciones aprendidas

Las maniobras lentas también son peligrosas. La caída ocurrió a muy baja velocidad, durante una toma de boya rutinaria. La confianza excesiva contribuyó a la pérdida de una barrera preventiva.
En proa, peso abajo y una mano para el barco. Durante las maniobras, quien trabaja en el castillo mantiene una posición estable y baja, con un punto de apoyo firme, y nunca de espaldas a los nervios sin sujeción.
Los cambios de rumbo se coordinan con la proa. Un cambio brusco con gente en el castillo puede desequilibrarla. Quien gobierna y quien dirige la maniobra deben anunciar los cambios, y la proa debe anticiparlos.
El sistema es tan fuerte como su punto más débil. Un cable resistente unido con una pieza débil es un sistema débil. Por eso la norma exige que cada componente resista al menos lo mismo que el nervio.
Los extremos constituyen puntos especialmente críticos. Allí se concentra la tensión, allí trabajan las piezas pequeñas, allí puede cambiar la dirección de la carga y allí se esconde la corrosión.
La pieza rota no siempre es la culpable. En el Albatros reventó la chaveta, pero antes se había abierto la horquilla. Antes de reemplazar lo que se ve roto, hay que reconstruir la secuencia.
Medida no es resistencia. Que un terminal calce con el cable no asegura que resista lo mismo que él: diámetro de cable, rosca, horquilla y resistencia son datos distintos.
Mirar no es inspeccionar. Un terminal defectuoso puede verse normal. La revisión debe acercarse, tocar y, cuando corresponda, medir.
El rescate no termina al alcanzar a la persona. Sin un procedimiento de reembarque conocido y practicado, una caída sin consecuencias puede convertirse en una emergencia.
La pieza que falla es evidencia. En el Albatros, la horquilla, el pasador y la chaveta no se conservaron, y con ellos se perdió la posibilidad de conocer la causa. Después de un incidente, lo que falló se guarda sin limpiarlo ni enderezarlo.
Reportar es formar. Un incidente documentado y analizado protege a toda la flota; uno callado deja el mismo defecto esperando al próximo tripulante.

12. Conclusiones y recomendaciones

El incidente del Albatros muestra que una maniobra rutinaria de instrucción puede convertirse, en pocos segundos, en una emergencia real. Fallaron o resultaron insuficientes varias barreras: la posición del tripulante, la coordinación de la maniobra, la integridad de la unión del pasamanos con el púlpito y la capacidad de recuperación. La causa de la deformación de la horquilla aún no está determinada. Lo que sí está claro es que el sistema perimetral no cumplió su función, y que la flota usa componentes cuya resistencia no está declarada.

Para el Club

  • Evaluar técnicamente los conjuntos instalados en toda la flota, comenzando por el Albatros y por las embarcaciones con nervios de la misma fabricación: Lancet, Ciclón y Camanchaca. La evaluación debe incluir trazabilidad, resistencia documentada y compatibilidad geométrica, y sustituir los elementos cuya idoneidad no pueda verificarse. La falta de certificación no demuestra que todos los terminales sean defectuosos, pero tampoco permite dar por comprobada su capacidad resistente: no basta con que parezcan estar en buen estado.
  • Establecer una regla de fuera de servicio: si se descubre un terminal abierto, un pasador o una chaveta faltante, una base suelta, alambres rotos o una fijación deformada, la embarcación no zarpa hasta corregir la anomalía y verificar el conjunto.
  • Adquirir conjuntos completos de cable y terminales, compatibles dimensionalmente, con resistencia declarada por el fabricante y adecuados a la geometría del montaje, en lugar de elegir cada pieza solo por el diámetro del cable.
  • No improvisar ensayos de carga. Si se requieren, deben definirlos un profesional competente, con equipamiento adecuado y criterios de aceptación establecidos de antemano. Un ensayo improvisado puede dañar la pieza o lesionar a alguien si falla bajo tensión.
  • Revisar la geometría de las uniones en los púlpitos: que la orejeta llene la abertura de la horquilla y que el terminal pueda alinearse con la carga.
  • Evaluar amarres de cabo en los extremos, que la norma admite si cierran un hueco de no más de 100 mm y se reemplazan cada año.[1][7]
  • Llevar un registro por embarcación del tipo, diámetro, fabricante y antigüedad de los nervios y sus terminales, y de sus inspecciones, anomalías y reemplazos.
  • Establecer un protocolo de conservación de evidencia: después de un incidente, las piezas que fallaron se guardan rotuladas, sin limpiarlas ni enderezarlas, y se fotografían en su lugar antes de desmontarlas.
  • Definir un procedimiento de recuperación de hombre al agua para cada velero de instrucción: punto de reembarque, medios disponibles a bordo y método para izar a una persona que no puede colaborar.

Para capitanes e instructores

  • Antes de una toma de boya o un atraque, dar una breve instrucción a la proa: posición estable y baja, punto de apoyo firme y atención a los cambios de rumbo y velocidad.
  • Asegurar una coordinación clara entre quien dirige la maniobra en proa y quien gobierna.
  • Incluir los extremos de los nervios en la revisión previa a la salida.
  • Cuando las condiciones lo requieran, exigir arnés enganchado a la línea de vida o a puntos fuertes. Nunca al pasamanos ni al guardamancebos.
  • Practicar con cada tripulación no solo la aproximación a la persona en el agua, sino su reembarque.

Para los alumnos CDC

  • Conocer los valores de referencia de la sección 4 y saber verificarlos a bordo.
  • Entender por qué un cable tenso multiplica la carga y por qué los terminales son el punto crítico.
  • No depender del pasamanos como único apoyo: planificar el desplazamiento por cubierta con el centro de gravedad bajo.
  • Saber dónde están y cómo se usan los medios de recuperación del barco en que navegan.

Resumen operativo CDC

Los valores numéricos de este resumen corresponden a las OSR 2026–2027 de World Sailing, para los monocascos y categorías a los que resultan aplicables, y se utilizan como referencia de buenas prácticas en el CNDN. Sus condiciones están en la sección 4.

  1. Pasamanos arriba, guardamancebos abajo; nervios, ambos; candeleros, sus soportes.
  2. Los púlpitos anclan, los candeleros sostienen, los nervios resisten y los terminales transmiten.
  3. Pasamanos a no menos de 600 mm y guardamancebos a no menos de 230 mm en barcos de 8,5 m o más.
  4. Aberturas verticales de no más de 380 mm y candeleros separados no más de 2,20 m.
  5. Cable de acero inoxidable de 4 mm, sin forro, para 8,5 a 13 m.
  6. Cada componente debe resistir al menos lo mismo que el nervio. La medida no garantiza la resistencia.
  7. Terminal abierto, pasador faltante o base suelta: el barco no zarpa.
  8. Inspeccionar de cerca y tocando; una comprobación manual no es una prueba de resistencia.
  9. En proa durante la maniobra: peso abajo, apoyo firme y nunca de espaldas a los nervios sin sujeción.
  10. El arnés va a la línea de vida o a puntos fuertes, nunca a los nervios.
  11. Antes de zarpar, saber cómo se sube a bordo a una persona que cayó al agua.

Autoevaluación antes de zarpar

¿Revisé con las manos los cuatro extremos de los nervios en los púlpitos?

Es la zona donde se concentra la tensión del sistema y donde falló el Albatros.

¿Están frenados los pasadores roscados de los grilletes?

Un pasador sin frenar puede desenroscarse con la vibración.

¿Las chavetas están completas, abiertas y sin corrosión?

Una chaveta fatigada puede quebrarse sin aviso.

¿Comprobé la tensión y firmeza de los nervios sin notar holguras?

La holgura o un ruido metálico indican un terminal o un tensor flojo.

¿Los candeleros están firmes en sus bases?

Un candelero suelto altera la altura y la geometría del nervio.

¿El portalón está cerrado y asegurado?

El gancho pelícano debe llevar puesto su anillo de seguridad.

¿La tripulación sabe que el nervio no es punto de enganche del arnés?

El arnés se engancha a la línea de vida o a puntos fuertes.

¿Todos llevan el chaleco salvavidas puesto?

Si el sistema perimetral falla, el chaleco es lo que queda.

¿La tripulación de proa sabe qué posición mantener durante la toma de boya o el atraque?

Peso abajo, un apoyo firme y atención a los cambios de rumbo.

¿Sabemos por dónde y con qué medios subiríamos a bordo a una persona que cae al agua?

En el Albatros, la tripulación no logró subir al tripulante por la amura.

13. Glosario

Abertura vertical — Distancia libre entre la cubierta y el guardamancebos, o entre ambos nervios. Determina si un cuerpo puede pasar por el hueco.
Alambre de frenar — Alambre blando con que se asegura un pasador roscado para impedir que se desenrosque.
Amarre de cabo (lashing) — Unión de varias vueltas de cabo entre el ojo del cable y el púlpito. Permite tensar el nervio y proporciona una unión flexible, cuyo comportamiento bajo carga depende de su material y configuración.
Articulación (toggle) — Pieza articulada entre un terminal y su anclaje que permite al terminal alinearse con la dirección de la carga y evita que trabaje en flexión.
Arnés — Equipo personal que se engancha a la línea de vida o a puntos fuertes. El sistema de arnés y sujeción busca prevenir la caída y, según su configuración, limitar sus consecuencias.
Barlovento — Lado del barco desde donde sopla el viento.
Base de candelero — Pie apernado a cubierta, con contraplaca, donde se encaja el candelero. También se llama tintero.
Bichero — Asta con un gancho en la punta, usada para alcanzar cabos, boyas y argollas desde la cubierta.
Boyarín — Pequeño flotador unido a la boya de amarre o al ancla, que permite recoger su cabo.
Caer (de rumbo) — Alterar el rumbo de una embarcación hacia babor o estribor. Navegando a motor, la caída puede efectuarse mediante la acción del timón. Navegando a vela, caer también se utiliza como sinónimo de arribar, es decir, alejar la proa de la dirección del viento; la maniobra opuesta es orzar. Una caída brusca puede provocar un movimiento inesperado de la embarcación y comprometer el equilibrio de las personas en cubierta.
Candelero — Poste vertical que sostiene los nervios a lo largo de la borda.
Carga de rotura — Fuerza a la cual una pieza o un cable se rompe en ensayo. No debe confundirse con la carga de trabajo.
Carga de trabajo (WLL) — Carga máxima recomendada en servicio. Se fija aplicando un factor de seguridad a la carga de rotura; ese factor depende de la pieza y de la norma o el fabricante.
Castillo — Cubierta de proa, delante del palo.
Chaveta — Pasador partido de alambre que, abierto en sus puntas, impide que un perno o pasador se salga.
Contraplaca — Placa bajo cubierta que reparte la carga de los pernos de una base o herraje.
Corrosión por rendija — Corrosión localizada del acero inoxidable en zonas estrechas sin oxígeno, como el interior de terminales o bajo fundas.
Deflexión — Desplazamiento del cable desde su línea recta al aplicarle una carga transversal.
Dyneema — Marca de fibra de polietileno de alto módulo (HMPE), muy resistente y liviana. Su sensibilidad al roce y a la radiación UV depende del producto, de su protección y de la exposición.
Eslinga de rescate — Lazo flotante unido a un cabo que se hace llegar a una persona en el agua para remolcarla hasta el barco e izarla a bordo.
Factor dinámico — Relación entre la fuerza que produce una carga en movimiento al ser detenida y su peso estático.
Fatiga — Debilitamiento de un metal por ciclos repetidos de carga, que puede producir fisuras y rotura con cargas menores a la de rotura.
Francobordo — Distancia vertical entre la línea de flotación y la cubierta (o la línea de referencia aplicable); determina qué tan alto queda el borde desde el agua.
Gaza — Lazo u ojo hecho en el extremo de un cabo.
Gancho pelícano — Gancho de cierre rápido con palanca y anillo de seguridad, usado en portalones.
Grillete — Pieza metálica en forma de U o lira, cerrada por un pasador roscado o de chaveta.
Guardamancebo — En la convención del CNDN y de Pep Bermejo, el nervio inferior o intermedio. En otras tradiciones náuticas designa a cualquiera de los cables de protección, incluido el superior.
Horquilla — Terminal en forma de U con pasador transversal, asegurado por chaveta.
ISO 15085 — Norma internacional sobre protección contra la caída al agua y medios de reembarque en embarcaciones de recreo. Edición vigente: 2024.
Línea de vida (jackline) — Cinta o cable tendido de proa a popa sobre la cubierta para enganchar el arnés.
Nervio — En el CNDN, nombre colectivo de los cables horizontales del perímetro: el pasamanos y el guardamancebos.
OSR — Offshore Special Regulations de World Sailing: reglas de equipamiento y seguridad para regatas de altura.
Pasador roscado — Perno que cierra un grillete enroscándose en uno de sus brazos.
Pasamanos — El nervio superior. Bermejo llama también pasamanos a las planchas de madera que, sobre las testas de los candeleros, sustituyen al cabo superior.
Portalón — Tramo desmontable de los nervios que permite embarcar y desembarcar.
Púlpito (balcón) — Estructura tubular rígida fijada a la cubierta, en proa (púlpito o balcón de proa) o en popa (púlpito o balcón de popa; en inglés, pushpit). Puede recibir las terminaciones de los nervios.
Reembarque — Acción y medios para subir de nuevo a bordo a una persona que cayó al agua.
Tensor — Pieza roscada que permite ajustar la tensión de un cable.
Fluencia — Deformación permanente de un metal cuando la carga supera su límite elástico. Se conoce también como deformación plástica.
Tintero — Base metálica fijada sobre el trancanil o la cubierta, en la que se encaja el candelero.
Trancanil — Borde de la cubierta, junto al costado, donde suelen fijarse las bases de los candeleros.
Orejeta — Placa con un orificio, soldada al púlpito o fijada a cubierta, donde se monta la horquilla de un terminal.
Prueba de carga — Ensayo en que un conjunto se somete a una carga conocida, menor que la de rotura, para comprobar que la resiste sin deformarse. Debe definirlo y ejecutarlo personal competente.
Rosca métrica (M4, M5) — Designación de una rosca por su diámetro nominal en milímetros. Indica la medida de la pieza, no su resistencia.
Terminal de horquilla — Terminal en forma de U con dos brazos atravesados por un pasador asegurado con chaveta.
Terminal de ojo — Terminal de cable que termina en un anillo cerrado, unido al anclaje mediante un pasador o un grillete.
Terminal prensado — Terminal unido al cable por compresión mecánica; termina en ojo, horquilla o rosca.
7×19 / 7×7 / 1×19 — Construcciones de cable: número de cordones por número de alambres en cada uno. A mayor número de alambres finos, más flexible; el 1×19 es el más rígido y resistente por diámetro.

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14. Referencias

  1. World Sailing. Offshore Special Regulations 2026–2027, versión 1, vigente desde el 1 de enero de 2026. Secciones 3.14 (púlpitos, candeleros y nervios) y 4.22 (cabo de lanzar y eslinga de rescate).
  2. International Organization for Standardization. ISO 15085:2024 — Small craft — Protection from falling overboard and means of reboarding, 2.ª edición.
  3. Boat Design Net. ISO 15085: Man overboard prevention and recovery, 2019. Cita el ensayo de candeleros de 280 N de la edición 2003.
  4. Bermejo, Pep. Patrón de Embarcaciones de Recreo (P.E.R.). 5.ª edición, adaptada a los nuevos programas de estudio. Barcelona: Editorial Juventud, 2008. ISBN 978-84-261-3219-2. “Pasamanos”, págs. 36–37.
  5. DIRECTEMAR. Reglamento General de Deportes Náuticos y Buceo Deportivo.
  6. GS Products. Fichas de cable AISI 316 de 4 mm: 7×19, 7×7 y 1×19.
  7. Practical Sailor. Lashing for Strength.
  8. Made-in-China.com. Terminal de horquilla de acero inoxidable para tensor de cable. Ejemplo del tipo de pieza instalada, según el Contramaestre; la ficha no declara grado de acero ni carga de rotura.
  9. The Engineering ToolBox. Metric Bolt Strength: Minimum, Ultimate Tensile and Proof Loads. Secciones resistentes de roscas métricas según ISO 898-1.
  10. AmesWeb. Stainless Steel Bolt Grades Chart. Clases de resistencia de pernos inoxidables según ISO 3506-1.
  11. Orellana Pérez, Héctor, Contramaestre del CNDN. Comunicación personal, 19 de octubre de 2026: inspección del terminal y características de los nervios de la flota.
  12. iTeh Standards. ISO 15085:2024 — vista previa pública. Cláusulas 7.3, 8.2 y 8.3.1. Consultada el 20 de octubre de 2026; para uso normativo, debe verificarse en el texto oficial.
  13. CEN-CENELEC. Stay on board – revised Safety Standard for Small Craft: EN ISO 15085:2024, noviembre de 2024. Resumen divulgativo de la norma; no reemplaza su texto.
Una barrera solo protege si cada uno de sus eslabones cumple.
Artículo de divulgación técnica preparado para el Club Naval de Deportes Náuticos (CNDN), Chile, con fines formativos para los cursos de Capitán Deportivo Costero. Octubre 2026.

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