Técnica marinera · Velería · Cabuyería
Velería y Ayustes
Las faenas marineras que Tabarly consideraba indispensables para navegar en altura
✍️ Por Reinaldo Romero
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📅 15 marzo 2026
🕒 Lectura técnica: 18–22 min · Estudio CDC: 25–35 min
Acuarela original de Carolina Romero Reyes.
📖 Trilogía náutica · Tercer artículo
Este artículo completa la trilogía iniciada con El arte del nudo: la filosofía de Ashley y continuada en Los Nudos de Tabarly. Si aún no los has leído, te recomendamos comenzar por el primero para aprovechar al máximo las referencias cruzadas entre los tres.
Nota terminológica: En el primer artículo de la serie se usó el término empalme. En este artículo se usa ayuste, que es el término que emplea Tabarly y que aparece en la edición española de Les Glénans. Ambos son sinónimos.
Éric Tabarly — Manual de Maniobra
«Por último, pienso que nadie puede considerarse un marino si no sabe realizar algunos trabajos de velería y ayustes.»
El aficionado medio, que navega en un pequeño crucero, al no estar nunca alejado de los servicios de un velero, puede prescindir de estos conocimientos, aunque le serán útiles. En cambio, se vuelven indispensables en navegación de altura. Los hilos de las costuras se deterioran a la larga; es preciso volverlas a coser cuando se han roto. También es necesario saber hacer un zurcido para reparar un desgarro. Si no, al cabo de un cierto tiempo, se corre el riesgo de no tener velas en condiciones que izar.
Asimismo, si se desea mantener una jarcia de labor en buen estado, es indispensable conocer los diferentes tipos de costuras en cabos y cables.
Los dos artículos anteriores de esta serie recorrieron el mundo del nudo: su historia en El Arte del Nudo, su selección práctica en Los Nudos de Tabarly. Pero un navegante completo no es solo quien amarra bien. Es quien sabe también trabajar lo que el nudo no puede resolver: una costura que se abre en mitad de una travesía, un cabo que pierde su chicote, una gaza que debe durar años sin fallar.
Tabarly no escribió sobre velería como oficio de especialistas. La incluyó en el capítulo de maniobra porque la consideraba parte de la competencia elemental del marinero. Sus palabras son directas: quien no sepa realizar algunos trabajos de velería y ayustes simplemente no puede considerarse marino.
La escuela de Les Glénans comparte esa convicción y va más lejos: dentro de su obra El Curso de Navegación de Glénans, dedica una extensa sección dentro del capítulo Mantenimiento a lo que llama Faenas Marineras. No se trata de técnicas de velería profesional, sino de las intervenciones concretas y prácticas que cualquier navegante debe ser capaz de ejecutar a bordo, con las herramientas disponibles y sin ayuda exterior.
Este artículo sigue esa enseñanza en dos partes: primero las faenas en cabos —falcaceado, gazas, ayustes—, y luego las faenas en velas —costuras, garruchos, reparaciones—. El mismo criterio que recorre toda la trilogía: comprender antes de ejecutar, y ejecutar hasta que el gesto se vuelva automático.
Las herramientas
Les Glénans son directos al respecto: para realizar faenas marineras no se necesita un taller de velería ni instrumental especializado. Se necesita un conjunto pequeño, concreto y bien elegido de herramientas que cualquier navegante puede llevar a bordo sin que ocupen más espacio que un neceser.
Cada herramienta tiene una función precisa. Conocerla bien —y saber cuándo usarla— es parte del oficio.
Rempujo
Protector de cuero o plástico duro que se ajusta a la palma de la mano. Su función es empujar la aguja a través del tejido de la vela cuando la resistencia del material hace imposible hacerlo con los dedos. Sin rempujo, coser velas a mano es simplemente impracticable.
Juego de agujas para coser velas (de sección triangular)
Agujas de sección triangular diseñadas específicamente para penetrar tejidos resistentes —Dacron, Tergal, nylon— sin desgarrar las fibras. La caña triangular crea el agujero necesario y se cierra parcialmente al retirar la aguja, manteniendo la integridad del tejido. Se usan siempre con rempujo.
Juego de agujas huecas
Agujas tubulares de distintos calibres, indispensables para realizar ayustes en cabos con alma trenzada de polietileno. Permiten introducir la tira dentro del firme guiándola a través del trenzado sin dañar las fibras. Son la herramienta clave de los ayustes modernos.
Aguja de ojo
Aguja larga con ojo grande, útil para pasar hilos gruesos, cabos delgados o cordeles en operaciones de falcaceado y costura general. Su longitud facilita el trabajo en zonas de acceso difícil como relingas y remates de chicote.
Punzón noruego
Herramienta de punta cónica con mango de madera. Sirve para abrir espacios entre los torones de un cabo colchado al ejecutar ayustes redondos. También útil para aliviar tensiones en costuras apretadas y preparar el trabajo antes de introducir la aguja en tejidos muy compactos.
Navaja
La navaja de marinero no es un adorno: sirve para cortar cabos, telas y chicotes con precisión. Una hoja bien afilada es fundamental para obtener cortes limpios que no deshilachen el material. En los cabos sintéticos modernos, el corte se termina con calor para sellar las fibras.
Kit mínimo de faenas marineras a bordo
Les Glénans detallan el kit completo que debe embarcarse. Cada elemento tiene justificación práctica; no hay nada superfluo:
| Herramientas | Materiales |
|---|---|
| Rempujo | Hilo de poliéster (Tergal) encerado, resistente a UV |
| Agujas de sección triangular para velas (varios calibres) | Tela autoadhesiva para velas (marca Insignia) |
| Agujas huecas (varios calibres) | Trozo de mango de escoba (para tirar cabos) |
| Aguja de ojo | Cinta adhesiva de reparación |
| Punzón noruego | Rotuladores indelebles para marcas |
| Navaja marinera | Encendedor (sellado de cabos sintéticos) |
Nota: listado orientativo. Las herramientas y materiales se presentan de forma independiente y no corresponden necesariamente entre sí por fila.
«Se necesita un mínimo de material: agujas de velero (las cañas son triangulares), hilo para coser velas de Tergal resistente a rayos UV, un rempujo para empujar la aguja —el dedal no permite empujar con eficacia— y mucha paciencia.»
Les Glénans — Curso de Navegación, cap. Faenas Marineras
Nota — El kit moderno aquí descrito es una evolución del instrumental clásico. Para conocer el contexto histórico de la velería tradicional y el porqué del diseño de herramientas como el rempujo (palm), el pasador (marlingspike) o las agujas de sección triangular, ver The Ashley Book of Knots (1944) ↗ , Capítulo 1 ("On Knots"), donde Ashley documenta los oficios del velero y el aparejador.
Parte I · Faenas en cabos
El falcaceado
El falcaceado es una de las técnicas básicas que introduce Glénans dentro de las faenas marineras. Se utiliza principalmente para rematar el chicote de un cabo y evitar que se deshilache, pero también sirve para preparar un ayuste y para sujetar o reforzar piezas, por ejemplo tablillas sobre una percha rota.
Es una operación sencilla pero fundamental: muchas faenas posteriores —gazas cosidas, ayustes, salvachías— requieren un buen falcaceado.
Procedimiento — 3 pasos
Colocar la gaza y enrollar
Colocar una gaza (lazo) de hilo en el lugar donde se va a realizar el falcaceado. Enrollar el hilo con vueltas muy juntas y regulares, en dirección al chicote, cubriendo la gaza pero dejando visible el lazo en un extremo.
Pasar la hebra y ocultar la gaza
Pasar la hebra libre por dentro de la gaza que sobresale. Tirar del otro extremo del hilo —el que quedó bajo las vueltas— para arrastrar la gaza hacia el interior y ocultarla completamente debajo de las vueltas. Esto bloquea el falcaceado.
Cortar los extremos
Cortar con navaja los extremos del hilo que sobresalgan, al ras de las vueltas. En cabos sintéticos, sellar brevemente los extremos con un encendedor para evitar que se deshilachen.
Criterio de calidad
Un buen falcaceado debe quedar firme, compacto y no deslizarse bajo tensión. El secreto reside en enrollar con tensión uniforme y en que la gaza quede totalmente oculta y trabada bajo las vueltas.
En los cabos de alma trenzada, el falcaceado también sirve para marcar claramente el límite de la zona que se va a trabajar en un ayuste.
Ashley establece una regla visual útil: la anchura del falcaceado —es decir, su longitud medida a lo largo del cabo— debe ser aproximadamente igual al diámetro del propio cabo. No se refiere al grosor del conjunto, sino a la extensión necesaria del remate para asegurar su firmeza.
Nota de continuidad: El falcaceado se utiliza frecuentemente como operación auxiliar en las secciones siguientes: para rematar gazas cosidas, en la confección de grilletes textiles (salvachía de botón) y para marcar las zonas de trabajo antes de realizar ayustes en cabos trenzados.
Gaza cosida
La gaza cosida es un bucle permanente formado cosiendo las dos partes de un cabo. Es una solución muy resistente que conserva gran parte de la resistencia original del cabo y se utiliza cuando se necesita una gaza fija y duradera (escotas, amarras, drizas, etc.).
Glénans la recomiendan como la forma correcta de confeccionar una gaza definitiva, frente a los nudos que solo son soluciones provisionales.
Procedimiento — 4 pasos
Unir las dos partes del cabo
Doblar el chicote del cabo para formar la gaza del tamaño deseado, colocando un guardacabos en el interior del bucle si se dispone de él — protege la gaza del desgaste por roce. Con una aguja gruesa (nº 15 o más) e hilo de falcacear, unir las dos partes del cabo con puntadas de costura. La aguja debe atravesar la funda y penetrar ligeramente en el alma, sin comprometer su integridad.
Forrar la costura
Forrar la costura dando vueltas con el hilo en un tramo igual al diámetro del cabo.
Repetir la operación
Volver a coser a través del cabo para repetir la misma operación. Continuar hasta cubrir una longitud total de seis veces el diámetro del cabo.
Rematar y cortar
Finalizar pasando el hilo por debajo de las últimas vueltas. Apretarlas una a una antes de tirar del extremo del hilo. Cortar los extremos sobrantes al ras.
Regla de los 6 diámetros
La longitud de la costura debe ser igual a seis veces el diámetro del cabo. Esta medida garantiza que la carga se distribuya correctamente y que la gaza sea tan resistente (o más) que el propio cabo.
Grillete textil (salvachía de botón)
En la antigua marina se denominaba salvachía de botón. Glénans lo presentan como un grillete textil: un lazo cerrado de cabo que reemplaza ventajosamente a un grillete metálico en numerosas aplicaciones a bordo.
Se confecciona con alma trenzada de polietileno de alta resistencia (Dyneema), formando un bucle y un cierre mediante una piña (nudo de cuadernal).
Procedimiento básico
1. Formar el bucle introduciendo el extremo del cabo dentro de sí mismo en la zona de la gaza.
2. Formar una piña con un nudo de cuadernal en el extremo, que actuará como cierre del grillete.
Cómo se usa como grillete
Para cerrarlo, la gaza se pasa alrededor de la piña y se asienta hasta que quede firmemente trabada. En condiciones equivalentes de dimensionamiento, puede ofrecer una resistencia comparable a la de un grillete metálico. Sus principales ventajas son el bajo peso, la libertad de movimiento y la ausencia de riesgo de apertura accidental por sacudidas.
Referencia clásica
Ashley describe este principio en el ABoK #679 como un “strap and button”: un cabo con gaza y un tope que actúa como cierre. El grillete textil moderno reproduce este mismo mecanismo utilizando fibras de alta resistencia.
Los ayustes
Un ayuste (también llamado empalme) es una unión permanente realizada reintroduciendo y entretejiendo los propios elementos del cabo. A diferencia de un nudo, reduce mínimamente la resistencia del cabo y conserva gran parte de su capacidad original.
«Es preferible hacer un ayuste a un nudo, que reduce aproximadamente en un 50% la resistencia de un cabo.»
Les Glénans — Curso de Navegación, cap. Mantenimiento sec. Faenas Marineras
Los Glénans presentan tres tipos principales según la construcción del cabo:
| Tipo de ayuste | Tipo de cabo | Herramienta principal |
|---|---|---|
| Ayuste en alma trenzada | Alma trenzada (cabo moderno) | Aguja hueca |
| Ayuste sobre alma trenzada | Cabo trenzado doble (funda + alma) | Aguja hueca + calcetín |
| Ayuste redondo | Cabo colchado (3 torones) | Punzón noruego |
Ayuste en alma trenzada de polietileno
El más sencillo de los ayustes modernos. Se basa en introducir la tira (extremo libre) dentro del firme.
Marcar la gaza. Calcular una longitud igual a 70 veces el diámetro del cabo. Marcar con rotulador la longitud de la gaza y la zona de introducción.
Introducir tira y firme. Con aguja hueca, introducir la tira dentro del firme. A continuación, introducir el firme dentro de la tira en sentido contrario.
Enterramiento y acomodación. Avanzar la tira dentro del firme ordeñando el trenzado para hacer espacio. Adelgazar el extremo de la tira cortando algunas hebras en diagonal.
Tirar del ayuste. Tirar firmemente de ambos extremos para asentar la gaza. El trenzado se aprieta y bloquea la unión por rozamiento interno.
Ayuste sobre alma trenzada
Se realiza en cabos de doble trenza (funda y alma). Produce una gaza limpia, resistente y sin aumento significativo de mena, ideal para escotas y drizas que deben trabajar en motones y poleas.
Marcar el tamaño deseado de la gaza (puntos A y B en la funda). Marcar también en el alma el punto correspondiente a A. Desde esta marca medir en el alma una segunda referencia a 70 veces el diámetro del cabo (longitud recomendada de enterramiento).
Ordenar la funda hacia atrás para sacar el alma por el punto A y obtener una longitud suficiente de alma para el enterramiento.
Introducir el extremo del alma dentro de la funda por el punto B, avanzándolo internamente en dirección al punto A.
Continuar el enterramiento del alma dentro de la funda, avanzando hacia el firme del cabo, mientras la gaza queda definida entre los puntos A y B.
Tirar de la funda ordeñándola sobre el alma para completar el enterramiento. El trenzado se abre y luego se cierra, bloqueando la unión por fricción interna.
Introducir un “calcetín” (manga hueca auxiliar, normalmente de Dyneema u otro material) dentro de la funda para facilitar el ingreso de la funda sobrante en la zona del ayuste, desde el punto A hacia el firme. Ordeñar el trenzado y tirar con firmeza hasta que la funda quede completamente alojada. Si la resistencia es alta, puede ayudarse con un winche, aplicando la carga de forma progresiva y controlada.
Esconder la funda sobrante dentro del ayuste, cortar el excedente si es necesario y equilibrar las tensiones ordeñando el cabo. El ayuste queda terminado.
Nota sobre el enterramiento del alma
En este tipo de ayuste, la resistencia no depende de un nudo, sino de la fricción y constricción del trenzado entre el alma y la funda. Bajo carga, la funda se comprime sobre el alma, aumentando el agarre y bloqueando el conjunto.
Por esta razón, la longitud de enterramiento —habitualmente del orden de 60 a 80 veces el diámetro del cabo, según material y construcción— es un parámetro crítico.
Un enterramiento insuficiente puede provocar el deslizamiento del alma bajo carga, comprometiendo la integridad del ayuste. Por el contrario, una longitud adecuada permite que las cargas se distribuyan progresivamente a lo largo del tramo enterrado, aumentando la capacidad de bloqueo y asegurando un comportamiento fiable incluso en maniobras exigentes.
Ayuste redondo (costura redonda)
El ayuste tradicional para cabos colchados de tres torones. Los Glénans advierten:
«Es tan antigua como la marina a vela. Como los demás, ¡no se entiende realmente hasta que no se tiene el cabo en la mano!»
Deshacer el chicote separando los tres torones y fijarlos con un pequeño falcaceado. Formar la gaza del tamaño deseado y fijarla provisionalmente.
Primera pasada. Introducir los tres torones de modo que cada uno entre por donde sale el anterior, quedando a la misma altura y formando un ángulo de 120° entre sí.
Regla de ejecución
En cada pasada, cada torón entra por donde sale el anterior, repitiendo siempre la misma lógica de tejido. Si se invierte el sentido en algún punto, el ayuste pierde continuidad, se deforma y trabaja mal bajo carga.
Continuar con pasadas sucesivas (mínimo 4), pasando cada torón por encima del más cercano al firme y por debajo del siguiente, siempre en el mismo sentido.
Error frecuente
Creer que el ayuste queda terminado con la primera pasada. Esa primera pasada solo fija el orden correcto. La resistencia real aparece con las pasadas sucesivas, ejecutadas con tensión uniforme y sin cambiar el sentido del trenzado.
Adelgazar progresivamente los torones en las últimas pasadas para suavizar la transición del ayuste. Como señala Ashley, este afinado marca la diferencia entre un ayuste que trabaja y uno que se engancha. Cortar los sobrantes y rematar. Esta misma técnica sirve también para reparar una amarra rota.
La regla de los 120°
El criterio de calidad del ayuste redondo es que los tres torones salgan a la misma altura, distribuidos uniformemente (120° entre sí). Si no quedan al mismo nivel en la primera pasada, el ayuste trabajará de forma asimétrica y fallará antes de tiempo. Hay que comprobarlo antes de continuar con las pasadas siguientes.
Nota técnica
Como advierte Ashley, un ayuste sin afinado forma hombros abruptos que, en uso práctico, se enganchan continuamente y terminan debilitando el cabo en la entrada del empalme. El adelgazamiento progresivo evita este problema y mejora su comportamiento bajo carga.
Parte II · Faenas en velas
Costura en velas
Trabajar una vela a mano no exige ser velero profesional. Basta con las herramientas adecuadas, hilo de Tergal resistente a UV y, sobre todo, paciencia. Lo más importante no es la técnica, sino la constancia en aplicarla.
«…y mucha paciencia.»
Les Glénans — Curso de Navegación, cap. Faenas Marineras
En la práctica, las dos intervenciones más habituales son reconstruir una costura que se ha abierto y reparar un pequeño desgarro mediante zurcido.
Reconstruir una costura abierta
Cuando una costura empieza a abrirse por deterioro del hilo, la solución es reconstruirla siguiendo exactamente los orificios dejados por la aguja original.
Procedimiento
Localizar los orificios de la aguja anterior a lo largo de toda la costura abierta. Estos orificios son la guía exacta para la nueva costura.
Reconstruir la costura siguiendo los mismos orificios, realizando dos pasadas: una en zig y otra en zag. La segunda pasada regresa por los mismos agujeros en sentido contrario.
Reforzar los extremos dando dos o tres puntadas adicionales sobre tejido sano, antes y después de la zona reparada.
Por qué se utiliza el zigzag
La costura en zigzag distribuye mejor las cargas y resiste el flameo continuo de la vela. Las máquinas profesionales lo realizan con dos hilos de forma simultánea; a mano se reproduce el mismo efecto mediante dos pasadas cruzadas.
El zurcido
El zurcido es la técnica manual para reparar temporalmente pequeños desgarrones en velas tejidas (Dacron, Tergal).
Glénans limitan su uso a desgarrones de 3 a 4 cm como máximo. Un zurcido de 20 cm revela un gran optimismo. Para roturas mayores es mejor aplicar un parche o llevar la vela a una velería.
Procedimiento
Comenzar con dos o tres puntadas sencillas sobre tejido sano, antes del desgarro.
Coser de derecha a izquierda, partiendo desde nosotros hacia el exterior del desgarro.
En cada pasada cruzar la puntada. Alternar la amplitud de las puntadas, pinchando una vez cerca y otra más alejada del desgarro, para distribuir mejor la carga y reforzar la reparación. Esta estructura es equivalente a la llamada puntada de espina de pescado (herringbone stitch), documentada por Ashley como solución clásica para remendar velas.
Terminar con dos o tres puntadas sobre tejido sano al otro lado del desgarro. Rematar el hilo pasándolo por debajo de las últimas puntadas.
Consideraciones importantes
El zurcido solo funciona en velas tejidas (Dacron, Tergal). En velas laminadas o de Mylar no tejido se aplica tela autoadhesiva por ambas caras.
La vela debe estar limpia, seca y plana antes de zurcir. Si no hay sol, se puede secar la zona con una botella llena de agua caliente pasada sobre la superficie.
Coser un garrucho
El garrucho es la pieza que conecta la relinga de grátil con el carril del mástil, permitiendo el izado y descenso de la vela. Con el tiempo, la cincha o la costura que lo sujetan pueden aflojarse o deteriorarse. Saber coser un garrucho a bordo es una faena básica de mantenimiento.
Nota terminológica: Glénans utiliza el término patín. En el contexto del CNDN mantenemos aquí el término garrucho, que es el de uso más habitual entre nosotros.
Procedimiento — 3 pasos
Fijar la cincha al garrucho
Fijar la cincha —cinta de velería— al garrucho mediante una costura plana. Esta costura es la base de la fijación.
Pasar la cincha por el ollao
Pasar la cincha por el ollao de la vela y por el garrucho, dando tres o cuatro vueltas bien tensas y regulares. Estas vueltas transmiten la carga del izado hacia la zona reforzada del grátil.
Coser el garrucho a la relinga
Terminar con una costura plana entre el garrucho y la relinga. Esta costura final estabiliza el garrucho y completa su fijación.
Recomendación importante
En la parte baja de la vela mayor, es recomendable utilizar cabo elástico en lugar de cincha rígida. Esto permite absorber tensiones excesivas durante el izado y protege la vela de posibles rasgaduras.
Reparar velas
Cuando aparece un desgarro en una vela, la primera decisión es cómo intervenir según el tipo de tejido y el tamaño de la rotura. Glénans distinguen dos acciones complementarias: frenar el avance del desgarrón con tela autoadhesiva y repararlo posteriormente mediante zurcido en velas tejidas.
Frenar un desgarrón con tela autoadhesiva
La tela autoadhesiva para velas es la solución de emergencia para detener desgarrones pequeños o medianos a bordo, tanto en velas tejidas como en velas laminadas o de Mylar. Se trata de un material diseñado para adherirse al tejido de la vela y evitar la propagación del desgarro.
Procedimiento recomendado
Limpiar y secar bien la zona afectada. Si no hay sol, se puede utilizar una botella llena de agua caliente para eliminar la humedad.
Cortar dos parches con bordes redondeados que cubran el desgarro con un margen de al menos 3–4 cm por lado. Los bordes rectos tienden a despegarse con el flameo.
Aplicar un parche por cada cara de la vela, perfectamente alineados entre sí. Presionar firmemente, especialmente en los bordes.
Zurcir pequeños desgarrones
Para velas tejidas —Dacron o Tergal— y desgarrones de pequeño tamaño, el zurcido a mano es la reparación de elección. La técnica completa se desarrolla en la sección “Costura en velas”, apartado “El zurcido”, de este artículo.
Glénans limitan el zurcido a desgarrones de 3 a 4 cm como máximo. Un zurcido de 20 cm evidencia un gran optimismo. Para roturas mayores, lo correcto es aplicar un parche o llevar la vela a una velería profesional.
La lógica de las faenas en velas
La tela autoadhesiva frena.
El zurcido cierra.
La costura en zigzag reconstruye.
Cada técnica tiene su momento y su límite — y conocer ese límite es tan importante
como dominar la técnica.
El marinero que trabaja con las manos
Tabarly no consideraba las faenas marineras como un apéndice técnico, sino como una condición esencial del navegante. Para él, quien no sabe reparar una costura o trabajar la jarcia no está realmente preparado, independientemente de las millas navegadas o los nudos que sea capaz de ejecutar.
Esta serie nace de esa misma idea: el conocimiento del aparejo no se divide en compartimentos estancos. Ashley lo estudió durante cuarenta años hasta comprenderlo en profundidad. Tabarly lo redujo a lo esencial y lo ejecutó sin error. Glénans nos enseñan que ese mismo rigor se aplica al falcaceado, al ayuste y a la costura de una vela.
Lo que distingue al navegante que sabe de aquel que solo ha leído es si tiene un kit de velería a bordo y sabe usarlo cuando hace falta. Practica en puerto. Los ayustes y costuras que hoy parecen complejos se vuelven automáticos con la repetición, y esa automatización es, precisamente, lo que Tabarly entendía por estar preparado.
Regla Marinera
Un nudo une.
Un ayuste conserva la resistencia.
Una costura restituye la vela.
Las tres habilidades definen al marinero completo
según la filosofía de Éric Tabarly y la escuela de Les Glénans.
🎧 Escucha este artículo
Cuando Glénans publicó la séptima edición de su Curso de Navegación en 2010, los cabos de Dyneema ya habían transformado los ayustes y las radios VHF eran el vínculo estándar entre el navegante y el mundo exterior. En ese mismo espíritu técnico y directo, este podcast recorre las faenas marineras que acabas de leer: las herramientas, los ayustes en cabos modernos, las reparaciones de vela y la filosofía de Tabarly sobre el marinero que trabaja con las manos. Ideal para escuchar camino al club o de regreso a casa.
CNDN · 33°36′S 071°31′W
Velería y Ayustes
Faenas marineras para la navegación oceánica · 2026
Herramientas de estudio
Un glosario con los términos usados en este artículo y 24 tarjetas de autoevaluación organizadas en tres categorías para poner a prueba lo aprendido.
Glosario Náutico
Definiciones operativas de los términos usados en esta serie.
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Tarjetas de Estudio
Velería y Ayustes · CICDEN – CNDN
Bibliografía
Ilustraciones y prólogo: Titouan Lamazou
Publicación original: Éditions du Pen Duick, 1978
Edición actual: Éditions Gallimard Loisirs, París, 2017 (3.ª ed.)
Edición en español: Ediciones Cartamar, La Coruña, 2020 · ISBN 978-84-121439-2-8
Traducción: Françoise Pijollet
Capítulo de referencia: Los nudos y ayustes más usuales
Publicación original: Éditions du Seuil, París, 2010
Edición en español: Ediciones Tutor, S.A., Madrid, 2011 · ISBN 978-84-7902-880-0
Traducción y adaptación: Cristina Puya
Editor: David Domingo · Coordinación: Paloma González
Revisión parte náutica: Manuel Figueras
Capítulo de referencia: Mantenimiento — Faenas Marineras, pp. 811–818
Publicación original: Doubleday, Nueva York, 1944
Edición de referencia: Faber and Faber, Londres y Boston (con enmiendas de Geoffrey Budworth, International Guild of Knot Tyers)
Acceso digital: archive.org ↗
Referencias en este artículo: Regla de proporción del falcaceado · Fórmula de adelgazamiento del ayuste redondo (ABoK #3538, puntada de espina de pescado) · Contexto histórico del instrumental clásico de velería (Cap. 1)
Romero, R. El arte del nudo: la filosofía de Ashley. CICDEN · CNDN, 2026. → Ver artículo ↗
Romero, R. Los Nudos de Tabarly. CICDEN · CNDN, 2026. → Ver artículo ↗
Centro de Instrucción y Capacitación Deportiva Náutica
Club Naval de Deportes Náuticos — Chile
Artículo publicado para fines de instrucción en clubdeportesnauticos.cl
Marzo 2026
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