Pre-acondicionamiento

Pre-acondicionamiento en el buceo

Lo esencial es invisible a los ojos. “El principito”, Antoine de Saint-Exupéry.

Buceo en el pecio SS Thistlegorm - Mar Rojo, Egípto.

Por Gustavo Mauvecin.

13 de septiembre de 2020

En buceo, podría decir que “pre-acondicionamiento”, es todo aquello que puedo hacer previo al buceo, para minimizar el estrés descompresivo y, por consiguiente, disminuir la probabilidad de que se presente alguna de las manifestaciones de la ED, al finalizar el mismo, y parafraseando a “El Principito”, es invisible a los ojos.

Se sabe muy bien, que hay dos factores fundamentales, al momento de considerar el tema de enfermedad de la descompresión: la profundidad (presión) del buceo y el tiempo de exposición. Pero además de éstos, podemos considerar otros factores que pueden tener su influencia: ejercicio previo, durante y después del buceo; pre-oxigenación; hidratación; y la temperatura del agua en diferentes momentos del buceo.

Ejercicio:

De acuerdo con trabajos experimentales (Dujic 2004), es aconsejable NO realizar actividad física intensa dentro de las 24 hs. que preceden a un buceo.

Por el contrario, si el ejercicio se realiza 24 horas o más antes del buceo, se ha observado una reducción significativa del recuento de burbujas en la circulación venosa después de haber realizado un buceo, en buzos.

Durante la inmersión, mientras más trabajo realicemos, mayor será el requerimiento de sangre a la zona más activa, y allí será donde se disuelva mayor cantidad de gas inerte en los tejidos.

Durante la descompresión, es recomendable realizar actividad física moderada (mover lentamente las articulaciones) de manera de incrementar la eliminación de gas disuelto de los tejidos.

Inmediatamente después del buceo, NO se recomienda la realización de actividad o esfuerzo física, ya que aumenta el riesgo de la formación de burbujas (tribonucleación y aumento del flujo sanguíneo) de acuerdo con trabajos publicados por Dijic 2005 y Jankovski 2004.

Pre-oxigenación:

Tal como hacen los astronautas y los pilotos de aviones estratégicos, antes de iniciar una actividad extra vehicular o un vuelo a gran altura, respiran O2 100% para aumentar la eliminación de nitrógeno tisular ante una exposición accidental en una atmósfera hipobárica.

De igual manera si el buzo respira O2 antes de un buceo, aprovechando el efecto de la “ventana de oxígeno”, ingresará al agua con una menor cantidad de N2, por lo que disminuirá la probabilidad de padecer una enfermedad de la descompresión.

De la misma forma, el respirar O2 una vez finalizado el buceo, tiene un efecto similar (Blatteau 2009).

Hidratación:

Se ha establecido hace ya un tiempo, que el solo hecho de sumergir nuestro cuerpo en el agua, genera una redistribución de los fluidos corporales disminuyéndolos en los miembros, lo que genera un aumento de la sangre que llega al tórax.

De esta forma y por diversos mecanismos, se produce un aumento de la formación de orina, que eventualmente puede llevar a diferentes grados de hipovolemia (disminución del volumen sanguíneo).

Se sabe que la deshidratación previa al buceo conlleva a una hemoconcentración, que en definitiva va a alterar la microcirculación, especialmente importante, cunado se produce la formación de burbujas.

La hidratación oral previa a un buceo disminuye el número de burbujas y la pre-hidratación permite atenuar la deshidratación y la hipovolemia inducida por el buceo (Gempp 2008).

Temperatura del agua:

Los cambios de la temperatura durante un buceo, tiene una relación directa con la incidencia de enfermedad de la descompresión.

En un estudio realizado en un simulador de buceo, se utilizaron dos temperaturas diferentes de agua, mientras se realizaron buceo a 37 mts. de profundidad respirando aire, por un tiempo variable de 30 a 91 minutos (73 buzos y 484 buceos).

Se consideró la temperatura durante el descenso y permanencia de fondo y por otro lado, la temperatura durante el ascenso y descompresión.

El perfil en el cual la temperatura fue menor durante el descenso y permanencia de fondo, seguida por un aumento de la temperatura del agua durante el período de ascenso y descompresión, fue el que produjo menor cantidad de burbujas circulantes y menor incidencia de enfermedad de la descompresión (Gerth 2007).

Gustavo Mauvecin

Vive en Mar del Plata, Argentina. Hace más de 30 años que se dedica a la Medicina hiperbárica.

Ha formado a médicos, paramédicos, enfermeros y buzos, en el manejo de los accidentes relacionados con el buceo y el trabajo en ambientes sometidos a presión, al igual que en la seguridad y prevención de accidentes laborales en este ambiente tan particular y en cámaras hiperbáricas.

Inicialmente recibió su entrenamiento en la Armada Argentina Como Oficial Médico de Buceo y Submarinos. Posteriormente continuó su capacitación en la Armada de los Estados Unidos de Norteamérica como Diving Medical Officer y Underwater Medial Officer. Fue socio fundador de la Sociedad Argentina de Medicina Hiperbárica y Actividades Subacuáticas, de la cual fue Presidente y Vicepresidente.

Actualmente está a cargo de la Dirección Médica del Centro de Medicina Hiperbárica de Mar del Plata y asesora a empresas de buceo off-shore de buceo de intervención y de saturación. Colabora con DAN (Divers Alert Network) como médico de enlace para Latinoamérica. Es coautor del libro Buceo, aspectos médicos y fisiológicos.  

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