Buceo y COVID 19

Regresar a bucear después de COVID 19

Es prudente el regreso?

6 de agosto de 2020

Claramente, el COVID 19, es una enfermedad que…. todavía no se comprende del todo

Sí sabemos que afecta a diferentes órganos, principalmente a los pulmones, y es posible también, que las personas asintomáticas, probablemente puedan desarrollar problemas de salud, una vez finalizada la etapa aguda.

Pero lo que sí sabemos es que las personas mayores y con otros problemas médicos o comorbilidades, como sobrepeso, obesidad, diabetes e hipertensión arterial, son más vulnerables, pudiendo desarrollar manifestaciones más severas.

Estudios recientes revelan que el pulmón es el órgano más afectado por la COVID-19, con lesiones que incluyen la destrucción difusa del epitelio de los alvéolos, proliferación fibrosa de la membrana alveolar y la consolidación pulmonar. 

Estudios anteriores han demostrado que los pacientes recuperados de una neumonía por coronavirus pueden quedar con los pulmones dañados. Este daño pulmonar involucra a la función pulmonar y podía durar meses o incluso años. En los estudios de seguimiento de seis meses a dos años en los pacientes recuperados del SARS, un pariente muy cercano del SARS-COV-2, se han observado en orden de frecuencia, alteraciones de la difusión del monóxido de carbono, lo que indica lesión de la membrana alveolar, seguidas por compromiso de la capacidad pulmonar total.

Como el SIDA, en la década del 80 no hizo cambiar nuestras conductas sexuales, hoy el COVID 19 nos ha cambiado nuestra forma de relacionamiento interpersonal.

Esta es una infección de la que continuamente estamos aprendiendo cosas. No hay manera, hoy en día, de saber que paciente va a dejar de padecer una infección asintomática y probablemente se recupere completamente, y quién podrá evolucionar a una infección ma’s comprometida. 

Es por esto y muchas otras cosas, por las que debemos ser precavidos al momento de evaluar a un buzo que padeció la enfermedad, para que regrese a la actividad. 

Gustavo Mauvecin

Vive en Mar del Plata, Argentina. Hace más de 30 años que se dedica a la Medicina hiperbárica.

Ha formado a médicos, paramédicos, enfermeros y buzos, en el manejo de los accidentes relacionados con el buceo y el trabajo en ambientes sometidos a presión, al igual que en la seguridad y prevención de accidentes laborales en este ambiente tan particular y en cámaras hiperbáricas.

Inicialmente recibió su entrenamiento en la Armada Argentina Como Oficial Médico de Buceo y Submarinos. Posteriormente continuó su capacitación en la Armada de los Estados Unidos de Norteamérica como Diving Medical Officer y Underwater Medial Officer. Fue socio fundador de la Sociedad Argentina de Medicina Hiperbárica y Actividades Subacuáticas, de la cual fue Presidente y Vicepresidente.

Actualmente está a cargo de la Dirección Médica del Centro de Medicina Hiperbárica de Mar del Plata y asesora a empresas de buceo off-shore de buceo de intervención y de saturación. Colabora con DAN (Divers Alert Network) como médico de enlace para Latinoamérica. Es coautor del libro Buceo, aspectos médicos y fisiológicos.  

Se agradece la gentileza del Dr. Gustavo Maucevin, autor de este artículo y video, quién autorizó su publicación en la web del Club Naval de Deportes Náuticos.

Si quieres leer otras publicaciones del Dr. Gustavo Mauvecin, haz clic aquí y tambien puedes visitar su canal de YouTube.  

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